Nunca vamos a estar prontos para dejar ír.

Dejar ír es una decisión. Una que nos cambia la vida, dando la oportunidad de experimentar diferentes dimensiones o perspectivas, donde existen cosas nuevas para aprender.

Cada vez que dejamos ir, nos estamos dando la oportunidad de reinventar la realidad. Definitivamente dejar ir, forma parte de un proceso en el cual vamos sacándonos capas de cosas que aprendimos, con base en la experiencia individual. Incluso pueden ser opiniones e ideas que adoptamos de las personas que nos acompañaron durante mucho tiempo en nuestras vidas.

Puede que el acto de dejar ir nos traiga un breve vacío, pero en éste acto, se encuentra la posibilidad de manifestar una nueva realidad y conocer más, sobre el verdadero Ser.

A pesar de que es una capacidad que responde al fluir natural de la evolución humana, sigue siendo todo un desafío poderla incorporar. Una de las razones por las cuales se nos dificulta dejar ír,  es porque en primer lugar, hemos perdido la conexión con del tiempo y espacio, en el presente.

Nos hemos perdido en la presentación y narración de la experiencia.

Si no estamos presentes en el espacio y tiempo donde ocurre la respiración, se nos hace muy difícil observar objetivamente cuales son las emociones limitantes con las que estamos viviendo. Es importante tomar en cuenta que estamos viviendo una era moderna de avances tecnológicos y científicos, que facilitan toda esta ausencia del presente. El mundo está en constante evolución. Si no existieran esos avances colectivos, no sería nada interesante esta experiencia de estar vivo. Pero los seres humanos somos muy fragiles a la costumbre, y todo el confort al que algunos hemos llegado, es también, la qué nos desconecta del momento en donde: “todo sucede, y nada sucede”. Donde el ying y el yang, coexisten en equilibrio sobre la plenitud de la aceptación.

“Todo lugar es aquí y todo momento es ahora”. – Buda

 

Para cada obstaculo, hay un camino nuevo

Dejar ír tiene más que ver con aceptar, que con el acto de abandonar lugares y personas.

Según el Budismo, aprender a dejar ir, no significa que vamos por la vida sin que nos importen las personas, aislados del mundo, en total abandono de la realidad. Se trata de vivir en constante aceptación. Vivir la experiencia del amor, los logros personales y profesionales, la familia y los amigos, pero sin depender de estos para sentirnos completos.

Para que la posibilidad de hacer cambios en armonía, tenga siempre un lugar en nuestra vidas, el acto de dejar ír, es un ejercicio que debemos comenzar a practicar con regularidad, permitiendonos lograr estar presente en los diferentes sucesos de nuestra vida.

Los grupos de amigos no son eternos, las relaciones amorosas no suelen durar lo que uno espera y los lazos familiares pueden llegar a ser muy intesos. Estas relaciones, puede generar un conflicto interno que dispare ansiedad, estrés o malestar en general, por la falta de límetes a las demandas concientes e inconcientes, de nuestro entorno.

Por causa de patrones repetitivos que no hemos trabajado, podemos tener una relación amorosa conflictiva que nos cueste abandonar. Todos estamos incluidos en estos procesos, porque en ellos consiste la experiencia de estar vivos. Por eso llegan momentos en los que para que sigamos avanzando en esta experiencia, algunas veces es necesario dejar ir: habitos, personas, lugares, alimentos, emociones, identificaciones y una innumerable cantidad de cosas, tan profundas como vanales.

¡Para que un diamante brille, hay que pulirlo, Baby!

 

Meditación para trabajar en los cordones emocionales de apego

La manera más fácil de conocer a alguien, es haciéndole preguntas. Por eso deberíamos empezar por detenernos en todo lo que estamos haciendo y hacernos una serie de preguntas. Responderlas con amor, sin juzgarse y con honestidad.

 

  • Empezamos buscando un lugar donde nadie nos vaya a interrumpir. Podes prender una vela o un incienso para reafirmar la intención de ese momento. Respira lentamente hasta sentirte centrada y hacete todas las preguntas que no te haces hace tiempo.

 

¿El lugar donde estoy, es donde me sueño todos los días?

¿Estoy haciendo lo que quiero?

¿Se lo que quiero? ¿Se lo que no quiero?

¿Me rodeo de personas que incluso cuando señalan mis errores, me hacen sentir bien y segura?

 

  • Anota cada una de las cosas que surjan de todas estas preguntas, en un cuaderno al que puedas volver con regularidad. Lo importante es leer estas notas para hacerte consciente de cosas que no habías percibido antes. Como por ejemplo: patrones de pensamientos negativos, miedos, conceptos o ideas que te alejan de la realidad que queres vivir, habitos que generen conflicto interno, etc. En la práctica constante de escribir y leernos durante un proceso de sanación, logramos ver las cosas que vamos dejando atrás. A medida que avanzamos, revisar notas escritas al comienzo del proceso nos permite descubrir que ya no seguimos repitiendo patrones o pensamientos limitantes. Solo con hacer esto, nos estamos ayudando a volver al aquí y ahora. Las respuestas a estas preguntas empiezan a aparecer sutilmente como una bajada de nuevos archivos. De este tipo de ejercicios, muchas personas comienzan proyectos personales, viajes, mudanzas, cursos nuevos, etc… No importa donde quieras ir, o lo que desees lograr, lo importante es que un día te lo tomes en serio, y enfoques toda tu energía en esa dirección.

En el caso que exista una absoluta conciencia de que hay energías estancadas y una dificultad muy grande para tomar decisiones o hacer cambios, es muy probable que ya estemos en la etapa de experimentación de alguna psicomatización del estado de ausencia interior.

La mente y el cuerpo empiezan a conversar entre sí, y si es que no hay ningún padecimiento físico, quizá estés experimentando depresión, ansiedad o algúna otra presión mental. En este caso, nos toca realmente desarrollar un compromiso con nuestra situación vital. Ser honestos y señalar los aspectos de nuestra vida que necesitan atención.

¿Cuál es el área de nuestras vidas en la que vemos acumulado el caos?  ¿Qué es lo que se repite una y otra vez?

Allí dónde nos duele la vida, dónde nos sentimos solos, dónde no hay amor, y no hay armonía entre pensamiento y acción; hay una cantidad enorme de información vieja, que ya no nos sirve para nada. Lo que te duele y te enferma, es tu vínculo emocional con esa información.

Esta información: si no es un trabajo, una persona, un hábito, o cualquier otra cosa tangible, es por lo general, una memoria o un pensamiento, y el pensamiento, es un montón de energía que repercute en tu sistema nervioso. Viaja lentamente por tu cuerpo, hasta alcanzar la superficie (el síntoma). Toda esta información vieja se manifiesta ante ti, como la única realidad disponíble.

La visión difusa de la realidad, que nos generan los estados bajos de vitalidad y conciencia, es lo que nos aleja de conocer nuestra mejor versión. Por eso el primer paso para comenzar el proceso de descamación, es diseñar una buena rutina de meditación.

  • La meditación nos permite practicar la quietud de la mente y un fluir del pensamiento sin acción. El pensamiento sin identificación. La meditación no es una fijación forzosa del no pensamiento. Es una atención plena por encima de los pensamientos que surgen durante la práctica; sin involucrarse ni juzgar. La presencia en la respiración es la que mantiene la quietud y el armonioso fluir consciente de la actividad mental. Completa aceptación del mundo interior y exterior.
  • A medida que la práctica avanza, tenemos más presencia en el ahora y esto nos ayuda a aceptar las cosas tal y como realmente son, no como nos grita nuestra mente/Ego. Si conseguimos tener una práctica de tres meditaciones semanales, ya es suficiente para empezar a anotar en un cuaderno terapéutico, todo lo que surge de las meditaciones y cualquier momento intenso que se genere. Es un momento en el cual la inteligencia intuitiva, entra en conflicto con el Ego (toda la información chatarra que ya no le sirve a nuestro Ser), así que pueden pintar algunos momentos dramáticos. ¡Anotalos!

También es una buena etapa para investigar terapias tradicionales o alternativas, que puedan apoyar este proceso. Para mí, el Reiki es una de las mejores terapias para estos procesos, pero hay de todo para todas. Si podemos llegar a hasta este punto, por nuestros propios medios, ya sabemos que estamos en camino de eliminar viejos patrones limitantes. Lo que queda es tomar la decisión de dejar ir todo lo que alimente esos patrones.

Esto es solo el comienzo de un proceso de sanación que trae consigo momentos dolorosos, confusos y de mucho llanto.

Lloren y Bailen… lo recomiendo.

De las notas en el cuaderno, de terapias y de momentos de total presencia, surge la claridad para ver toda la información que ya no nos estaría sirviendo. Es ahí cuando se toma la decisión. Puede tomar años o puede darse al primer instante de claridad. Esto se puede hacer al antojo de cada uno, pero creo que lo más importante, es hacerlo sin ninguna presión de parte de nadie. La ilusoria presión del tiempo puede ser un gran disparador de ansiedad, pero ahí tenemos de nuevo la posibilidad de volver al presente, a través de las prácticas mencionadas anteriormente.

La constante conexión es esencial para que nada perturbe el proceso. Esta es tu vida, vos vas al volante. Ese es tu lugar.

Nadie va a darte una solución mágica, la magia sos vos!

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