Decidí que Octubre sería un momento apropiado para tratar este tema, ya que es una época que siento vinculada al trabajo con las sombras, o lo que conocemos como los aspectos más oscuros de la mente/ego.

La noche oscura del alma es un término metafórico que se usa para describir el punto más bajo en una crisis existencial, donde se colapsa la identidad personal y el sentido de la misma. Es un proceso doloroso que los maestros espirituales señalan como la disociación de la identidad carnal con un oportunidad para elevar la percepción de la existencia, desde una conciencia superior.

En la mayoría de los casos, el estado emocional que caracterisa este proceso de transformación es lo que conocemos como depresión.

Durante los episodios con sintomas más agudos, puede perderse o cambiar rotundamente el propósito de vida. Esta crisis puede ser estimulada por un evento desafortunado que esté fuera de nuestro control. La muerte de alguien cercano, la pérdida absoluta de los bienes materiales y de la identificación con el estilo de vida que se había construido hasta el momento.

Realmente lo que se derrumba es el marco conceptual completo de la vida, el significado que la mente le había dado. Inevitablemente es un episodio que lleva a un lugar oscuro, donde el consuelo o las distracciónes pasajeras no causan el menor alivio.

Aunque suene como un proceso personal perturbador, las personas que pasan por la “Noche oscura del alma”  tienen enfrente la oportunidad de transformar sus vidas por completo, y es este estado alterado de conciencia el que muchos textos señalan como el momento previo a la iluminación.

Hoy en día la palabra “Despertar” se usa ligeramente para describir modelos alternativos de realización personal, pero en lo que a los procesos de transformación respecta, “Despertar” es la caída de los velos mentales que limitan la comprención de otras posibilidades en la vida.

“La noche oscura del alma es una especie de muerte. Lo que muere es el sentido egoico del yo.

Por supuesto, la muerte siempre es dolorosa, pero nada real ha muerto allí, solo una identidad ilusoria. Es probable que algunas personas que han pasado por esta transformación se hayan dado cuenta de que tuvieron que pasar por eso para lograr un despertar espiritual.

A menudo es parte del proceso de despertar, la muerte del viejo yo y el nacimiento del verdadero yo.”

– Eckhart Tolle

 

Si realmente aprovechamos esta oportunidad, podemos dar un sentido completamente nuevo a nuestras vidas, y encaminarnos rumbo a una experiencia mucho más plena que la anterior.

 

Prácticas para beneficiarse del proceso de “La noche oscura del alma”

 

Practicar la quietud mental

Hacerse amiga del silencio es una técnica infalible para dejar de analizar los síntomas de éste proceso. La meditación, o contemplación, no siempre desprenderse de una práctica formal. Podemos practicar la atención plena en cada momento que lo recordemos, llevando la atención al ritmo de la respiración, y mirar los objetos a nuestro alrededor, sin ejecutar una opinión o descripción sobre lo que vemos.

 

Deja de etiquetar

Intentar no juzgar, etiquetar, evaluar, analizar o describir todo lo que se experimenta a menos que un proceso terapeutico lo proponga.

La mayoría de las opiniones sobre esta experiencias suelen ser una construcción mental que no responde a la realidad presente.

 

Conectar con la naturaleza

Entrando en contacto con una conciencia más elevada, se hará cada vez más necesario hacer espacio para equilibrar el cuerpo y las emociones. La naturaleza nos ayuda a profundizar en la quietud mental y el sentir del cuerpo. Caminar descalzo en un entorno natural, visitar el mar y hacer actividades al aire libre en entornos naturales, son muy buenas alternativas para los momentos de ansiedad y estrés característicos del proceso.

 

No resistirse a la tristeza

El dolor es inevitable en cualquier proceso de desconstrucción, y lleva mucho tiempo alinearse con la nueva percepción del Ser.

Resistirse al duelo que trae este proceso, traerá una prolongación y retroalimentación de los patrones de pensamientos negativos.

La meditación es clave para aliviar episodios de tensión mental y estrés.

Si bien es un periodo difícil de sobrellevar, es recomendable evitar la automedicación con antidepresivos o ansiolíticos y recurrir a un terapeuta cuanto antes. No te quedes a vivir en tu proceso, dejate renacer.

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