La energía lunar tiene una influencia importante en el comportamiento de la naturaleza, las emociones de los seres humanos y en la conexión espiritual, tanto a nivel colectivo como individual.

A medida que se acerca el comienzo de un nuevo ciclo lunar, la luz de la luna va disminuyendo, dando espacio a la contemplación profunda y a la reflexión sobre diferentes áreas de nuestra vida.

A la hora de hacer rituales, muchas veces aprovechamos la energía lunar de las fases más concretas como lo son la luna llena y la luna nueva, pensando que son las más importantes a la hora de buscar un impulso extra.

Pero poco se habla de la energía que sostiene la fase menguante o la fase creciente de la luna.

La fase menguante, nos abre un camino para meditar sobre las intenciones en las que se recomienda trabajar en luna nueva.

Mientras que la luna nueva, nos brinda un enfoque consciente sobre nuestro trabajo personal, salud y proyectos profesionales.

Se puede decir que la fase menguante, es el tras bambalinas de esas intenciones y esos nuevos enfoques en los que queremos ver mejoras y transformaciones.

El impulso energético de esta fase, también nos habla del espacio que deberíamos hacer en nuestra vida, para que dichas intenciones se manifiesten.

Está claro que para poder recibir lo nuevo (cambios, ajustes y transformaciones), debe haber un previo despojo de los hábitos limitantes, patrones mentales, y todas aquellas cosas que ya no sirven a nuestro propósito evolutivo.

En la magia wicca y demás creencias ancestrales, la simbología de los rituales, es lo que lleva el trabajo personal a un nivel consciente.

La efectividad de los rituales está fuertemente vinculada con la capacidad de manifestación que existe en nuestra psique, y la alineación con la energía disponible al momento de llevar a cabo cualquier practica espiritual. Esto se traduce a que cualquier acción consciente que hagamos a favor de nuestros procesos, se beneficia mucho del impulso energético que le corresponda.

En consecuencia: lo que trabajamos en un ritual, nos hace conscientes de lo que debemos aceptar o sacar de nuestra vida, para que lo que estamos buscando nos encuentre.

La magia de despejar los espacios.

Como mencione al principio, la luna menguante brinda un espacio energético para reflexionar en nuestras intenciones, y para dar espacio a la manifestación.

Es por eso que esta fase lunar, es un excelente momento para hacer de las limpiezas profundas, un ritual poderosisimo.

Lo más importante que necesitamos para hacer este ritual, es convicción para deshacernos de las cosas materiales que ya no usamos y que son solo una acumulación innesesaria en el hogar, o el espacio donde trabajamos.

Artefactos electrónicos que ya no funcionan y los mantenemos en casa con la promesa de mandarlos al service. Ropa que ya no usamos, muebles que ya no benefician la funcionalidad de nuestros espacios, en fin… todas tenemos un montón de cosas que por apego, nostalgia o pereza, no dejamos ir.

La luna menguante nos invita a despejar nuestros espacios, porque ya sabemos que “lo que es afuera, es adentro”.

El movimiento que hagamos en este ritual, recibirá sus frutos a partir de la llegada de la luna llena, cuando esta fase traiga diferentes niveles de manifestación, de las intenciones trabajadas en luna nueva.

Para hacer este ritual con luna menguante vamos a usar:

 

  • Cuaderno o libreta y algo para escribir.
  • Una vela blanca.
  • Una copa.
  • Palo santo o hierbas de limpieza energética.

 

Es conveniente tener en cuenta, que la energía menguante dura una semana, por lo que este ritual no tiene porque hacerse todo un mismo días.

Es recomendable que se divida en tres días, donde en el primer día nos dediquemos al inventario de la casa o el espacio laboral.

El segundo día lo dedicaremos a remover las cosas que ya no precisamos.

El tercer día, a deshacernos de todas las cosas que decidimos remover.

El cuaderno lo usaremos para registrar las emociones y la planificación de estos tres días.

El primer día lo dedicaremos al inventario de la casa, por lo tanto usaremos el cuaderno para anotar las cosas que ya no tienen uso en cada habitación.

El día que comencemos con el ritual, nos vamos a centrar en la intención de lo que vamos a hacer. Prendiendo la vela y colocando la copa de agua (símbolo de la energía lunar), en un lugar seguro, y de donde no le tengamos que retirar durante estos tres días.

Si existe espacio en un altar o en un rincón sagrado que tengamos para nuestras prácticas espirituales, es mejor colocar ambos elementos allí.

Encendemos la vela, invocando las energías y las deidades de protección en las que tengamos fe. Como trabajaremos con la energía de la Luna, sugiero dirigir la conexión hacia la Triple Diosa (Divinidad arquetípica de las fases lunares), pero podemos trabajar con cualquier imagen sagrada que representa nuestra fe y nos brinde protección.

La vela podemos encenderla durante los tres días o dejar que se consuma el día de la primera actividad. Al finalizar la actividad de cada jornada, agradecemos a las entidades que invocamos, por su protección y asistencia.

Al finalizar el ritual, el tercer día, vamos a dedicar la segunda parte de la jornada, a poner orden y limpiar el espacio que fue despejado, sellarlo con una sesión de limpieza energética con palo santo y hacemos una meditación para cerrar el ritual.

Siempre expresando la intención de este ritual y agradeciendo a la Divinidad y a las energías que nos acompañaron.

No existe una manera correcta o errónea de conectar con estas entidades o hablar con nuestros guías protectores.

Lo importante es hacerle caso a nuestra intuición, y enfocar toda nuestra energía y atención, a la intención del trabajo en el que nos vamos a embarcar.

Los rituales son momentos de celebración de la magia y el poder que todas llevamos dentro, por lo cual si forzamos un ritual, probablemente no nos dé el resultado que buscamos, así que lo mejor es tomárselo como una celebración, relajarnos y agregarle nuestra autenticidad.

En mi caso, cuando termino un ritual y cierro la conexión con los guías, me gusta relajarme con un poco de música, cannabis, o una copa de vino. Celebrar y honrar la magia de la que todas estamos hechas, y por la cual estamos inevitablemente conectadas.

Feliz ritual! Que todo sea en armonía con el Universo y para el beneficio de todo el planeta.

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