La decisión de emprender un tratamiento de sanación integral, es una muy personal.

Muchas veces tenemos todas las señales frente a nosotras y ya estamos convencidas de que debemos hacer algo por nuestra salud y bienestar en general. Pero dar el primer paso es muy difícil porque también sabemos, muy en el fondo, que para lograr resultados efectivos, tendremos que cavar muy profundo, indagar en el pasado y ver el presente tal y como es, con lo que tiene para ofrecernos y con lo que tiene para enseñarnos.

Las lecciones aprendidas de los procesos de sanación, a veces no son fáciles de digerir. Cualquier proceso de sanación que empiece con una promesa, es por lo general un fraude. El camino de sanación no es una línea recta.

Mucha veces no continuamos las terapias o no nos atamos a un único proceso. Eso es exactamente de lo que se trata todo esto, de no atarse a nada.

 

¿De qué sirve sanar?

Vivimos en un mundo regido por energías de frecuencias bajas. Recibimos malas noticias y toda nuestra aparente esperanza de vivir en armonía, es patoteada por la falta de conciencia que encontramos en nuestro entorno.

Sanar no es lo que se busca conseguir a través de un curso de auto-superación. Puede ser un camino, pero la mayoría de las veces practicamos lo aprendido el primer mes, el segundo mes, y  si contamos con voluntad, los seguimos un par de meses más.

Pero a la primera señal de conflicto, negatividad y oscuridad, dejamos todas nuestras prácticas y volvemos a enfocarnos en lo malo y en lo destructivo. Esta es la calesita en la que todos nos hemos visto atrapados más de una vez.

 

¿Qué es lo que nos hace dar tantas vueltas?

Por un lado, comenzamos los procesos de sanación, con fe y una actitud positiva, con esperanzas de mejorar todos los aspectos de nuestra vida.

Por otro lado, seguimos buscando las respuestas afuera.

Muchas veces tenemos una interpretación confusa de lo que significa sanar.

En lo personal, creo que sanar es más una actitud, que una finalidad. Sanar se trata más de estar atento y preparado para todo lo que llegue a nuestras vidas, sea positivo o negativo. Es vivir desde un lugar de aceptación y regeneración constante. Estamos sanando todo el tiempo y todo el tiempo estamos encontrando nuevos desafíos.

Siento que lo que realmente estamos buscando cuando queremos sanar, es estar alineados con la fuente creadora o el poder personal.

Creo que esa es la única manera en que podemos ser plenamente nosotros mismos y hacer de nuestra experiencia en la vida manifestada, una experiencia satisfactoria.

Encontrar la práctica y el camino espiritual que nos facilite el equilibrio entre lo material y espiritual, es clave para la evolución en la experiencia humana.

 

Sanar es una oportunidad para todos.

No todos tenemos la oportunidad de retirarnos a las montañas, convivir con monjes budistas que nos guíen en el camino, para luego volver a casa con toda la sabiduría del Buda.

El retiro es un espacio de recolección de información que emana de nuestro propio Ser.

Por eso es que se hace en silencio y en meditación.

Esto podemos hacerlo en cualquier lugar. Solo lo debemos transformar en parte de nuestra vida. Construir espacio sagrado para nosotras, es una oportunidad de entrar en conexión con nuestra inteligencia intuitiva.

En ocasiones, cuando buscamos soluciones repetimos la misma experiencia muchas veces, esperando una respuesta diferente. Esto es casi siempre pasa porque lo que recibimos de la primera experiencia no nos gusta. No queremos que la solución sea abandonar el trabajo “millonario”, no queremos terminar esa relación, no queremos cortar los cordones emocionales con familiares tóxicos. No queremos ser los que tomemos la decisión. No queremos soltar el control.

Lo mismo pasa con las terapias alternativas. Puedo hacerte reiki y reflexología, puedo prender una vela y alejar las malas vibras de tu campo energético. Pero no puedo hacer de mi poder, el poder que ya existe dentro de tu alma. Lo más noble que hace un sanador, es enseñarte el camino para que encuentres la luz por tu cuenta.

Todo lo que estamos buscando, nos encuentra cuando buscamos desde la experiencia del Ser.

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