Cultivar la gratitud es un camino de apreciación de la belleza y de lo bueno presente en nuestra vida. Eleva nuestra energía, y es una vía directa para conectar con el presente.

Si la alineación de la mente, el cuerpo y el espíritu, es el equivalente a sintonizar la antena personal para captar frecuencias que nos hacen bien; la gratitud es entonces, la estación a la que necesitamos sintonizar todos los días para mantener esas frecuencias libres de interferencias.

Cada vez que apreciamos con gratitud alguna situación positiva que haya pasado en el día, o por las personas que hacen que nuestros días sean más ricos y disfrutables, ejercitamos la presencia plena y entrenamos nuestra atención para que esté cada vez más enfocada en lo que nos nutre por dentro y por fuera.

En este artículo les comparto los beneficios que se han estudiado, sobre el efecto que tiene la gratitud en la salud emocional. 3 ejercicios para practicar la apreciación de la belleza.

Al final de este artículo te dejo el acceso directo a la cuarta entrega de la serie: Cultivando fortalezas del podcast Mindfulness En Casa, para que puedas realizar una práctica guiada de mindfulness con el objetivo de cultivar la gratitud y beneficiar tu salud emocional.

Beneficios de cultivar la gratitud en la salud emocional

En muchas ocasiones, la sensación de separación que sentimos es la razón por la que la salud emocional empieza a debilitarse.

En los momentos que pierdo mi conexión con las cosas por las que me siento en gratitud, mi atención es fácilmente capturada por los miedos, y la preocupación excesiva por cosas que ni siquiera están pasando en el momento presente.

Hoy en día es muy fácil caer en esas espirales emocionales, y cuando esto sucede es importante, en primer lugar, tomar perspectiva y tratarse compasivamente, porque los estímulos que activan esos miedos y ese estrés, están por todos lados.

Por ejemplo, el ciclo de noticias está en la tele, en las redes, en la radio, y en los medios a los que se suscribe la cultura dominante, para sostener esa creencia de que mantenerse aggiornado con todo lo que sucede en el mundo, las 24 horas, 7 días de la semana, es una acto de responsabilidad.

Mujer con una taza que dice Choose Happy

El estímulo de terror y desamparo que transmiten los medios de comunicación, están más amplificados que nunca antes.

Entonces, tomando este aspecto como un pequeño ejemplo del mundo en el que estamos viviendo, no es extraño que cultivar la gratitud sea una actitud difícil de fortalecer.

Con las prácticas de meditación mindfulness y la experiencia que tengo trabajando en gestión emocional, he descubierto que aprendiendo a manejar la atención para enfocarse en atender las necesidades más profundas, podemos recuperar una sensación de unidad, y llevarnos a entender mejor nuestras emociones.

Personalmente, siento que cultivar la gratitud es una de las formas más simples, pero más duraderas de conectar con Dios, o con lo que significa una fuente de amor y creación divina.

Algunas personas le llaman el Misterio Divino, o El Universo, La Naturaleza, El Cosmos, El Todo, en fin… Existen múltiples nombres para lo que sentimos como energía expansiva de creación y amor.

Cuando se trata de conectar con esa energía expansiva de la vida, cultivar la gratitud de forma regular es una manera de hacerlo sin necesidad de pertenecer a una agrupación religiosa, o una organización espiritual.

En la práctica de mindfulness existe una frase que afirma de forma muy simple:

“Mi energía va, hacia donde va mi atención”

Mujer jóven de brazos abiertos mirando al cielo en el medio de la naturaleza

Una de las claves para mantener un verdadero equilibrio entre lo que dejamos que entre a nuestra mente, y lo que tomamos deliberadamente para nutrirnos, está en el poder que ejercemos para redirigir nuestra atención, hacia lo que nos hace bien y nos fortalece.

Esto está muy lejos de ser un desvío y una evasión de las injusticias que existen en el mundo.

Ejercer la apreciación de la belleza, como práctica de cuidado personal, se trata de ser responsable con lo que permitimos que determine y dirija las riendas de nuestra salud emocional.

Y esta tarea de aprender a tomar el mando de hacia dónde nos llevamos, y donde ponemos nuestra energía con frecuencia, es sostenida principalmente por la capacidad para enfocar nuestra atención en los aspectos que despiertan estados de gratitud.

Incluso si esos aspectos son detalles que percibimos como pequeños.

Todo aquello que sintonice nuestra frecuencia con la gratitud y la apreciación de la belleza presente en nuestro entorno inmediato, es un catalizador para el fortalecimiento de la salud emocional.

Cultivar la gratitud como práctica de cuidado personal

Cultivar la gratitud tiene un efecto tan saludable, que incluso ha sido sujeto de estudios científicos en el campo de la psicología.

La Dra. Judith Moskowitz, psicóloga en la Northwestern University, estudió junto a su equipo de investigadores, el efecto que tiene sobre el estrés y la salud en general, el llevar un registro de gratitud diariamente.

“Practicar estas habilidades les ayudará a lidiar mejor con lo que sea que tengan que enfrentar”, explica Moskowitz.

“No tiene que estar pasando por un gran estrés en la vida. También funciona con el estrés diario que todos tratamos. En última instancia, puede ayudarlo a ser no solo más feliz sino también más saludable” – Instituto Nacional de Salud, Practica la gratitud.

Cultivar la gratitud, no solo es una práctica para estar cada vez más atentos al momento presente, es también un reconocimiento de las acciones que tomamos para mejorar nuestra vida.

Es poner en marcha un cambio de perspectiva en el que puedo experimentar dificultades, al mismo tiempo que siento gratitud por cualquier otra cosa que también forme parte del presente, y sea realmente bueno y positivo.

Puedo estar lidiando con actividades estresantes y abrumadoras, pero quizá, el resultado o la finalidad misma de hacer esos esfuerzos, tenga que ver con algo que me traerá mucha satisfacción a mediano o largo plazo.

Podemos redireccionar la atención a las partes fértiles de aquello que parece ser un hecho engorroso, o incluso doloroso. Y con este acto no estamos negando ni el dolor, ni la dificultad.

Estamos alimentando y nutriendo esa dificultad, para que no se convierta en una zona de sufrimiento en la que nos perdemos y nos debilitamos por mucho tiempo.

La maestra de meditación Tara Brach, señala algo muy interesante en esta frase:

“Si nuestros corazones están dispuestos a todo, somos tocados por la belleza y la poesía y el misterio que llenan nuestro mundo.”

Para mí, esta frase enseña que para realmente poder entrar en contacto con la belleza y todo lo maravilloso que deseamos experimentar, nuestros corazones deben estar abiertos a todas las posibilidades que están disponibles.

Estas posibilidades incluyen aquello que hemos aprendido a desechar, porque nos acerca al dolor y la tristeza.

3 Ejercicios para cultivar la gratitud y la apreciación de la belleza

Cuaderno abierto con hojas con renglones en blanco y una lapicera de color azul

Cuaderno de gratitud

La apreciación de la belleza a través de la creación es una fortaleza que ayuda a conectar con el juego y la diversión a solas. Conectar con el juego y la creatividad es necesario para liberar tensiones y estimular la mente de una manera más pasiva y saludable.

La escritura terapéutica es una práctica de reflexión intencional y personal, que permite canalizar y aprender sobre las emociones y los pensamientos que nos acompañan en el día a día.

Llevar un diario personal de gratitud, nos ayuda a tener un momento para nosotros mismos, para darnos atención y cuidado.

Es una excelente oportunidad para crear espacio de reflexión, sobre las cosas que nos despiertan gratitud.

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Contacto con la naturaleza

Salir y encontrar el paisaje más lindo, la puesta del sol más mágica, o simplemente sentarse al aire libre, cerrar los ojos y sentir que el viento nos despeina, y llevar la atención al calor de los rayos del sol directamente sobre la piel.

Estos son actos de apreciación de la belleza. Conectar frecuentemente con la belleza de nuestro entorno natural es una de las tantas formas que hay para realizar prácticas informales de mindfulness.

Persona caminando en un bosque enorme y húmedo, lleno de verde

Estar presente, sentir y notar las sensaciones que despiertan al caminar sin zapatos sobre el pasto, o la arena. Meterse al mar y poner toda la atención sobre el contacto con el agua, su temperatura, el aroma y la intensidad de las olas.

También se puede practicar el ejercicio conocido como “earthing”, que sería en español algo como “enraizamiento”, y consiste en mantener las plantas de los pies descalzos en la tierra. Esto promueve la regulación del sistema nervioso central, reduciendo así el estrés elevado o los trastornos de ansiedad.

En un artículo publicado en el portal de Frontiers, el departamento de psicología de Carleton University, Ottawa, ON, Canadá, presentó una investigación sobre los efectos comprobados del contacto con la naturaleza en la salud emocional.

Las personas que tienen una mayor conexión con la naturaleza pueden buscar más oportunidades para cosechar los beneficios psicológicos asociados con la exposición a la naturaleza o, desde una perspectiva de biofilia, satisfacer la necesidad de afiliarse con otros seres vivos. En apoyo de esto, la conexión con la naturaleza se asocia positivamente con el contacto con la naturaleza (por ejemplo, la frecuencia del tiempo que se pasa al aire libre y en la naturaleza) y la interacción con otros seres vivos.”

Práctica de mindfulness para cultivar la gratitud

Cultivar la gratitud es posible si nos llevamos directamente a la experiencia de sentir ese estado de gracia y de satisfacción en el cuerpo y la mente, y lo convertimos en una emoción.

La práctica guiada de mindfulness que les voy a compartir en esta ocasión, para cultivar la gratitud como fortaleza emocional, es la práctica del saboreo consciente. 

Cuando prestamos atención a lo que estamos disfrutando, es mucho más fácil experimentar la gratitud, no sólo como pensamiento, sino como experiencia. Pasamos de lo intelectual, a lo sentimental.

Sentimos en una dimensión profunda, que despertamos a una sensación diferente que tiene que ver con la gratitud auténtica, y comprobamos que podemos llevarnos a esta experiencia en cualquier momento.

Una sensación que solo se puede experimentar, porque es seguro que para cada persona, cultivar la gratitud es una experiencia única.

Al final de este artículo te dejo el acceso directo a la cuarta entrega de la serie: Cultivando fortalezas del podcast Mindfulness En Casa, para que puedas realizar una práctica guiada de mindfulness con el objetivo de cultivar la gratitud y beneficiar tu salud emocional.

Si deseas profundizar en el cultivo de fortalezas y gestión emocional, comunícate a través de la pestaña de contacto para enviarnos todas tus consultas, o dale click al siguiente enalce si quieres recibir información del programa de entrenamiento en meditación mindfulness para principiantes.

Te invito a que me cuentes como te va con el cultivo de la gratitud en los comentarios al final de este artículo 😊.

Bibliografía

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    Capaldi, C. A., Dopko, R. L., & Zelenski, J. M. (2014). The relationship between nature connectedness and happiness: a meta-analysis. Frontiers in Psychology, 5, 976. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2014.00976
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