Meditar en casa como principiante es más simple de lo que crees. Solo tienes que seguir estas recomendaciones.

Meditar en casa puede parecer difícil para principiantes, pero no es así. Te has preguntado alguna vez cómo es que hacen esas personas que a primera vista parecen tener todo bajo control, ocupándose del trabajo, la casa, la comida y los hijos, y que dentro de esa rutina tan ajustada y ocupada encuentran momentos para meditar.
Si tu respuesta es que sí, y ya te has preguntado esto muchas veces, te cuento que no necesariamente la práctica de meditación en casa tiene que verse de esa manera.

Quizá una persona que es muy organizada y estricta, que tiene toda la semana planificada en una agenda rígida, tiene la posibilidad de seguir al pie de la letra con lo que se propone. Pero la realidad, que para nosotros, los que estamos haciendo el intento de cambiar nuestros hábitos, intentando dormir bien, alimentarse mejor, ser creativos y productivos, cuidar el cuerpo, cuidar de nuestros seres queridos, y al mismo tiempo cuidarnos a nosotros mismos para tener tiempo de disfrutar de momentos de calidad, es muy pero muy difícil que de la noche a la mañana la práctica de meditación forme parte de nuestra rutina, fluyendo con todas las otras tareas y con los vaivenes de la vida cotidiana.

Meditar como práctica de cuidado personal viene siendo una recomendación para el cuidado de la salud mental y física hace un par de décadas, pero es en los últimos 5 años que ha tenido un crecimiento siendo incluso una recomendación desde el sistema de salud convencional como tratamiento preventivo para el creciente padecimiento de estrés, ansiedad y depresión de la población mundial.

Meditar en casa

 

Según datos ofrecidos por la OMS a través del portal comunicasaludmental.org, “Los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad para el año 2030”.

La meditación y las prácticas de meditación mindfulness se vuelven cada vez más populares, pero acceder al entrenamiento de la misma no es tan fácil para todo el mundo. Sentarse a meditar es una actividad pasiva que requiere de un espacio y un momento específico para dedicarle toda la atención a la práctica, y esta técnica de concentración y relajación no es fácil para todo el mundo. Esto no quiere decir que aquellas personas que tienen interés en la meditación pero encuentran dificultad para realizar la práctica deba limitarse y simplemente descartarla. Lo que quiero decir con que la meditación no es para todo el mundo, es que el paso primordial para empezar a construir una práctica regular tiene que ser tener interés y ganas de disfrutar de los resultados a corto y largo plazo. De nada sirve sentarse a llevar a cabo una actividad que simplemente no se disfruta.

¿Qué es la meditación mindfulness?

Existen diferentes tipos de prácticas de meditación. La meditación puede llevarse a cabo a través de la constante atención hacia un objeto, como puede ser desde una imagen que invoque devoción, la llama de una vela, una flor, el movimiento del mar, o la repetición de palabras (mantras o afirmaciones), o como es el caso de la meditación mindfulness, la constante práctica de llevar la atención a la respiración y al cuerpo. La técnica de la meditación mindfulness, conocida en español como atención plena, tiene raíces en la meditación budista vipassana, de dónde se adopta la técnica de poner la atención en el momento presente, sintiendo y observando los pensamientos, las emociones y sensaciones en el cuerpo y dejando que todo eso vaya y venga porque los pensamientos y las sensaciones son de naturaleza pasajera. Con la atención en la respiración, se facilita la observación de todos estos objetos mentales y sensoriales y se entrena una actitud compasiva y amorosa, dejando ir los juicios y el diálogo interno que aparecen rápidamente cuando la atención es capturada entre un pensamiento y otro. Esta es una mirada muy superficial de lo que conlleva la práctica de meditación mindfulness, lo cierto es que una vez que se desarrolla una práctica regular se descubren técnicas mucho más profundas que son capaces de generar cambios muy positivos para el bienestar integral de las personas que lo hacen.

Es importante señalar que hablo de una práctica regular, y no de una práctica constante, y esto es lo que marca el ritmo personal de la práctica para cada persona.

 

Meditar en casa en 3 pasos

Para meditar pro primera vez en casa, hay que dejar ir todo lo que hemos escuchado decir a otras personas sobre sus experiencias en la práctica, ya que no todo el mundo tiene la misma experiencia ni todo el mundo practica la misma técnica. Luego de soltar cualquier expectativa sobre lo que podemos esperar, quizá sea un apoyo importante iniciar este camino descubriendo cual es la intención para el desarrollo de la práctica. En vez de esperar un resultado que otras personas han experimentado, es mucho más productivo tener clara la intención detrás de la práctica para que siempre que sientas frustración o resistencia a seguir intentándolo, recuerdes que este es un camino de descubrimiento personal.

Lo segundo que puede ayudar en la preparación para empezar a meditar en casa es identificar si existen miedos a sentir las diferentes emociones sujetas a nuestras experiencias pasadas y presentes, ya que sentarse a meditar es una práctica que abre la puerta de nuestro mundo interno en el espacio y la quietud. Con cada respiración, momento a momento, se genera una amplificación de la atención sobre las emociones que están muchas veces escondidas trás hábitos condicionados, conductas de evasión, o simplemente están amortiguadas por las demandas y cotidianidades del día a día. A esto se le conoce como el proceso de despertar y darnos cuenta de lo que antes era inconsciente, y este es uno de los muchos procesos que se desatan con la práctica de meditación mindfulness.

El tercer punto a destacar en la iniciación de la práctica es tener siempre muy presente que no existen errores en la práctica de meditación y esto incluye derribar el mito de la mente en blanco. Probablemente, con una práctica regular establecida de unos cuantos minutos en atención plena se experimente una presencia en el vacío y la quietud en la oscuridad detrás de los párpados, pero esto tampoco es mente en blanco. La naturaleza de la mente es el movimiento y este movimiento es el que aprendemos a observar como testigos desapegados de la identificación con esos objetos, dejando que los pensamientos y las emociones sean visitas que llegan y que se van.

El soporte de un guía es muy importante por muchas razones. Como mencioné anteriormente, la práctica regular de meditación mindfulness tiene el potencial de despertar procesos internos que pueden sentirse muy intensos y profundos, y en ocasiones aquello que se descubre y que se hace consciente en estos procesos merece el apoyo de una persona preparada para sostener y guiar prácticas más adecuadas. Esto se puede encontrar en audios de meditaciones guiadas o en llevar la práctica a otro nivel y comenzar un entrenamiento con un facilitador o facilitadora con experiencia y preparación.

Meditar en casa

Cómo crear un espacio de meditación en casa

En lo personal, como trabajo en un espacio específicamente preparado para la práctica de las personas que vienen a los programas de entrenamiento en mindfulness, tengo un lugar que lo aprovecho para mi práctica personal, pero muchas veces me muevo al dormitorio o a la sala de la casa, porque la realidad es que no es importante que el lugar para realizar la práctica sea siempre el mismo. Al iniciarse en la práctica en casa, crear un espacio y mantener ese espacio siempre en el mismo lugar puede ayudar a desarrollar el hábito de la práctica regular pero no es estrictamente necesario, ya que se puede meditar en una silla con respaldo recto, en un almohadón para darle altura a las caderas y encontrar una pose con la espalda recta, en el sofá usando el respaldo como apoyo para mantener una postura erguida, o incluso recostados en una superficie plana manteniendo la espalda recta. Énfasis en la espalda recta porque es esa postura de apertura y firmeza la que facilita la atención en el momento presente notando la respiración en el cuerpo.

También son buenos los estímulos sutiles que pueden ayudar a llevar la atención a la práctica, como lo es el aroma, el sonido o el tacto. Esto se puede convertir también en una manera creativa de adornar y hacer de el espacio de meditación un momento agradable y cómodo usando incienso o aceites para el aroma, un cuenco tibetano, música o sonidos ambientales para el estímulo del sonido, o un japa mala (rosario hindú) para rezos de mantras o afirmaciones. Sería buena idea empezar eligiendo un solo estímulo porque al iniciar la práctica lo más importante es entrenar la atención, por lo que cualquier objeto o estímulo que genere distracción simplemente se sentirá molesto.

En EL HAPPY PLACE se ofrecen programas de entrenamiento en mindfulness personalizados para atender la intención y la necesidad del practicante. También están disponibles de forma gratuita los audios de meditación guiada en la pestaña MEDITACIONES, y para prácticas más cortas están disponibles las meditaciones guiadas del podcast en Spotify EL HAPPY PLACE meditando en casa.

Sin importar que camino tomes, el viaje hacia el interior del SER que nos propone la meditación es un antes y un después para la persona que busca el encuentro con sus partes más íntimas. Una puerta a lo desconocido pero a la vez un reencuentro con la esencia de quienes somos en este mundo que nos empuja a dejarnos para después.

El presente está en cada respiración y en cada toma de consciencia momento a momento, y allí recuperamos la libertad de direccionar nuestros pasos hacia donde crecemos y sanamos. La meditación no debería ser un esfuerzo, la meditación es una entrega completa a la vida y a todo lo que somos. Nos invita a aceptar cada aspecto que nos hace únicos en la unidad con el todo.

Si estás pensando en iniciar tu camino en la meditación y tienes consultas o buscas un espacio para empezar con la ayuda de una facilitadora, no dudes en comunicarte a través de la pestaña de CONTACTO. Te espero para aprender juntos.

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