¿Qué es el cansancio emocional?

El cansancio emocional es el resultado de la sobrecarga interna, de los esfuerzos que hacemos para enfrentar el día a día.

Es muy parecido al “Burn out” que está muy vinculado a los ambientes laborales con una alto nivel de estrés y presión por llegar a fechas de entrega, pero el cansancio emocional al que me refiero tiene que ver con la tendencia que muchos tenemos, a mostrarnos y mantenernos fuertes ante los procesos internos que se desprenden de la adaptación a cambios o a situaciones traumáticas y sorpresivas. Está fuertemente vinculado a la sobrecarga de responsabilidades, asumir conflictos, y enfrentar desafíos que la vida nos presenta para seguir creciendo.

Este agotamiento emocional va lentamente incrementando, porqué al principio, es muy difícil darnos cuenta de qué es lo que estamos sintiendo. Existen muchas causas por las que se puede experimentar fatiga física, cansancio mental, dificultad para la concentración y pérdida o aumento del apetito, pero estos son algunos de los síntomas que también se pueden experimentar cuando se llega al estado de cansancio emocional. 

Si se experimenta cualquier tipo de cansancio, lo lógico sería gestionar dentro de la agenda y rutina momentos para descansar. Pero hoy en día la gran mayoría de las personas que padecen este agotamiento emocional, no están dispuestas a entregarse y poner una pausa a sus actividades para darle al cuerpo y a la mente el descanso que tanto necesita. Esta actitud está en gran medida influenciada por la creciente cultura de la inmediatez, que a su vez está favorecida por el uso de la tecnología y las redes sociales.

Señales del cansancio emocional

A todos aquellos que buscamos experimentar diferentes niveles en el camino al descubrimiento personal, nos toca emprender este complejo viaje de deconstruir una programación muy profunda en nuestra psique. Descontracción de sistemas de creencias, condicionamientos mentales y mecanismos de defensa. Este proceso tiene momentos de tensiones emocionales que pueden llegar a interferir con lo cotidiano. Es importante recordar que el cansancio emocional existe y es parte de todo ese proceso interno. También despiertan miedos, incertidumbres y ansiedades, y cuando el proceso interno de desidentificación y desconstrucción se hace carne, puede causar episodios de depresión.

En mi experiencia personal cuento con el apoyo y la guía de un espacio terapéutico para navegar mis propios procesos, y una de las cosas que he llevado a menudo al encuentro con mi terapeuta, era que sentía fatiga y cansancio, y que esto no me permitía levantarme temprano y llevar la rutina que yo deseaba construir. Le decía a mi terapeuta que no lo entendía porque yo en ese momento no estaba trabajando y no tenía una rutina en la que hiciera cosas que drenara tanto la energía. Mi terapeuta me explicó que tenemos esta costumbre de creer que porque no estamos en actividad o no nos estamos moviendo de acá para allá, no deberíamos de experimentar cansancio, pero la realidad es que el movimiento de los procesos internos son tan agotadores como los movimientos del ejercicio o la actividad física, porque de igual manera, se esta moviendo y gastando energía, pero en este caso particular, energía mental.

Supongo que de este cansancio no se habla porque en una cultura y sociedad que glorifica el estar constantemente ocupados, es muy difícil tomar un momento en el día para solo sentarnos o acostarnos a respirar por unos 15 o 20 minutos, para observar cómo se encuentran el cuerpo, la mente y las emociones.

Esta falta de tiempo personal me hace pensar y reflexionar en la época de mis abuelos, o incluso en mi infancia en la casa de mis padres, cuando la hora de la siesta era sagrada, y nada se perdía por tomar un momento para recostarse y descansar.

En medio de una pandemia, entre crisis económicas, sociales y climáticas, es claro que a nivel colectivo se está experimentando una sobrecarga emocional muy elevada ya que se viven cambios muy bruscos y repentinos. Pérdidas de normas y formas de hacer las cosas, que apenas este año 2022 se comienzan a construir dinámicas y maneras nuevas para reemplazar lo que se perdió, luego de iniciarse una deconstrucción colectiva hace dos años. Muchas personas siguen en procesos de duelos por haber perdido seres queridos, y las metodologías y los formatos de educación y trabajo están en plena transformación.

¡Solo de haber escrito estos dos últimos párrafos ya me siento cansada! ¿Y cómo te sientes tú?

Síntomas de cansancio emocional

Es importante tener en cuenta que esta información está destinada a crear conciencia sobre el cansancio emocional en procesos personales y colectivos. No reemplaza la asistencia médica que se necesita para descartar cualquier tipo de problema que despierte síntomas similares. Es responsabilidad de cada persona hacer consultas al médico y pedir estudios pertinentes para descartar cualquier otra situación que pueda estar despertando los siguientes síntomas físicos y mentales:

Cansancio físico

Ansiedad

Problemas para dormir o insomnio

Hipersensibilidad e irritabilidad

Falta de motivación

Problemas de concentración y de memoria

Dolores de cabeza

Problemas gastrointestinales

Sentirse con menos paciencia

Sensibilidad a los ruidos fuertes

Dificultad para seguir una conversaciones entre más de dos personas

Cómo reducir y gestionar los síntomas del cansancio emocional

¡Descansando!

Nos podemos resistir mil veces al descanso. Sea porque no tenemos tiempo, o porque no queremos afrontar sentir lo que sea que surja, si se hace una pausa para descansar, y observar las emociones y las sensaciones que todavía no nos hemos permitido sentir por mantenernos fuertes durante mucho tiempo. Pero todo lo que resiste, persiste. Y tarde o temprano algún síntoma será tan fuerte  que no quedará otra que entregarse a la pausa.

Actividades y herramientas para la gestión del cansancio emocional:

Realiza tus hobbies

Buscar la distracción no como escape de lo que se está viviendo, sino como base para la construcción de lo nuevo. Hacer esto nos recuerda que lo que sea que se está perdiendo en cada proceso personal, está haciendo espacio para cosas nuevas, y el disfrute es la motivación que se necesita en todo comienzo.

Escritura terapéutica (Journaling)

Facilita la observación interna y toma de conciencia de emociones y pensamientos. Muchas veces este cansancio emocional empeora con actitudes de resistencia, negación o represión de lo que se está sintiendo y experimentando. Es importante permitirse sentir toda la gama de emociones, para observarse y no tener reacciones impulsivas que nos hagan daño.

Aquí tienes un artículo de escritura terapéutica que te puede ser útil.

Meditación o mindfulness

Las prácticas de meditación o mindfulness nos traen al presente y nos sacan de las espirales de pensamientos negativos o diálogos internos que no nos hacen bien. También facilita la relajación que muchas veces es algo difícil de hacer si no estamos acostumbrados a unos minutos de cuidado personal.

Aquí te dejo el enlace a la pestaña de MEDITACIONES donde encontrarás audios de meditaciones guiadas y ejercicios de mindfulness que te pueden ser muy útiles.

Establece límites y prioridades

Este descanso, o pausa que decidas hacer para cuidarte se trata solo de ti y de nadie más. Habla con la familia de lo que estás necesitando, comparte con ellos que vas a empezar a tomarte unos 20 o 30 minutos, o quizá una hora, solo para descansar. Practica decir NO, cuando realmente no tienes ganas de salir con la barra de amigos/as.

Para las tareas en la casa y el trabajo puedes utilizar herramientas de gestión de tiempo.

Aquí te dejo la Matriz de prioridades:

Hidrátate adecuadamente

Se dice que somos 70% agua. Tenemos que mantenernos hidratados porque nos beneficia en lo físico, lo mental y lo emocional, es una buena excusa para hacer varias micro pausas en el día. Estamos hechos para fluir.

Escucha a tus emociones y a tu cuerpo

El objetivo del descanso y las pausas es poner el cuerpo en reposo, dejar que se actualice a su ritmo. Inevitablemente de esas pausas florecen emociones y sensaciones que quizá no te has permitido sentir. Hazlo. Sentirte es conocerte y honrarte. Amarte en todas tus luces y sombras. Te lo mereces. Aquí te dejo un ejercicio sensorial de mindfulness para que practiques la observación compasiva de todo lo que surge en tus procesos.

Ante cualquier consulta o duda, puedes comunicarte conmigo a través de la pestaña de contacto. Espero que esta información te sea útil y fácil de aplicar.