La intuición existe

Desde hace miles de años, diferentes tradiciones filosóficas y espirituales estudiaron el cuerpo humano para aprovechar su mayor potencial, y descubrieron en el camino, que existe una alteración fisiológica, como respuesta a diferentes frecuencias y vibraciones energéticas que se forman a partir de las emociones que se experimentan, a los pensamientos y al estímulo mental y físico. Esta energía es información que fluye a través y desde un sistema que une diferentes partes del cuerpo físico, como órganos y extremidades, con partes específicas del sistema energético, conocido como: sistema de chakras, o ruedas de energía, populares en la práctica del yoga y del tantra.

Los resultados positivos en muchas personas que siguen prácticas de medicina alternativa, iniciaron un despertar colectivo, y estos efectos y resultados se repiten en personas de diferentes caminos, por lo que están siendo constantemente estudiados por la ciencia
.
Las prácticas ancestrales de la medicina china, las prácticas de yoga y meditación y el cultivo de la experiencia energética en nuestro cuerpo, ha cobrado importante relevancia en los consultorios de medicina occidental.

Una nueva perspectiva sobre nuestra experiencia como seres humanos se ha despertado.

El cuerpo humano debe observarse desde una mirada integral, para entender la salud y el bienestar de un individuo, ya que tanto el cuerpo energético que responde en su gran parte a los estados emocionales, y el cuerpo físico que responde a la vitalidad, trabajan juntos para fortalecer el equilibrio emocional, la salud integral y la inteligencia intuitiva.

 

¿Qué es la intuición?

La intuición se experimenta para muchas personas como una especie de GPS interno, un sistema inteligente que nos guía y nos permite acceder a conocimientos sobre nuestro mundo interior, que es de mucha importancia a la hora de elegir a favor de nuestro mayor beneficio.

A diferencia de la toma de decisiones con la mente analítica, a través del pensamiento compulsivo y de la reacción condicionada por experiencias pasadas; la información que se obtiene a través de nuestra intuición responde a la resonancia o disonancia que experimentamos fisiológicamente en diferentes situaciones, como por ejemplo: recibiendo una noticia, compartiendo con diferentes personas, o entrando a diferentes lugares.

Operando desde el sistema principal de los chakras, el cuerpo físico se divide en diferentes planos, tomando en cuenta la parte frontal, la trasera, el lado derecho e izquierdo del cuerpo, y la parte superior e inferior.

Estos planos reciben mensajes resonantes o disonantes que se expresan y perciben como sensaciones positivas, negativas o neutrales, malestar físico y desequilibrio o equilibrio emocional.

El resultado del diálogo entre lo externo y lo interno que se experimenta como intuición, es generalmente más conocido como esa sensación que percibimos en el cuerpo, cuando tenemos la “sensación extraña”, de “no estar vibrando con…” al enfrentar una situación o persona en particular.

Esto no necesariamente quiere decir que haya algo negativo en estas situaciones o que todas las personas que despiertes sensaciones extrañas sean personas conflictivas o negativas, en muchos casos simplemente tiene que ver con las frecuencias a las que estamos sintonizados nosotros mismos.

 

¿Para qué sirve la intuición?

Estamos acostumbrados a orientarnos desde la información que captamos fuera, llevándola hacia adentro y haciéndola propia. Este es un funcionamiento conductual del que pocas veces podemos ser conscientes. Experimentamos el afuera, le damos interpretaciones, y lo incorporamos como real, en base a nuestro sistema de creencias.

Lo factual de un acontecimiento externo puede o no ser, negativo, positivo o neutral,
pero siempre conlleva información que nos indica lo que está sucediendo puntualmente.
El valor que le damos a lo que experimentamos o a lo que está sucediendo fuera de nosotros, tiende a estar constantemente teñido por la interpretación personal y emocional de cada persona.

Lo que hace tan especial a la intuición despierta, es que a medida que se agudiza la conexión entre conciencia e intuición, se construye un recurso interno que favorece la toma de decisiones conscientes, y de esta manera nos permitimos vivir libres de juicios limitantes.

Un ejemplo amplio pero muy común, es que la intuición nos sirve para orientarnos usando la información de lo que sentimos; escuchando lo que nos dice el cuerpo cuando responde a nuestras emociones. Esto facilita la observación compasiva sobre nuestro rol en el mundo que nos rodea, desde una postura consciente, tomando decisiones en beneficio de nuestra salud integral y experiencia en general.

 

Lo que no es intuición

Tomando en consideración esta información, se podría decir que si nos guiamos por la intuición, podríamos evadir todo aquello que nos incomoda, pero la intuición justamente no funciona así. No responde a nuestros deseos egóicos mentales. Responde al mundo sensorial del que somos parte, al igual que somos parte del mundo físico. La intuición funciona como una línea de comunicación con una consciencia más amplia. Una fuente de recursos inagotables.

Muchas veces aquello que nuestro ego mental desea evadir, se enfrenta a una sensación o malestar disonante, porque la intuición por medio del cuerpo, nos está señalando que es hora de enfrentar eso que venimos esquivando.

Es su vínculo espiritual con los planos etéreos y lo Divino, que muchas veces la intuición la relacionan con un poder místico especial, pero la realidad es que es una función más de nuestro cuerpo, que al estar compuesto de materia y energía, responde a la información presente en ambos planos.

 

¿Cómo despertar la intuición?

Para todos es diferente.

A través del trabajo personal, los procesos terapéuticos y prácticas como la meditación y el mindfulness, logramos invitar la quietud y el silencio interno a nuestras vidas, no porque apagamos el movimiento mental y emocional, sino porque nos entrenamos para escucharlo y observar sin juicios. Es de esta manera que la conexión con la intuición se despierta.

Cuando logramos operar desde la intuición, estamos mucho más centrados y presentes en el cuerpo, creando una realidad que resuena con nuestra esencia, más allá de toda la programación que hemos recibido y que comenzamos a integrar una vez que la observamos y la entendemos. Estamos atentos a nuestras necesidades y podemos resolverlas contando con la información que recibimos de nuestra nueva dinámica intuitiva, por esa razón nos volvemos cada vez menos dependientes de la validación externa.
Desde la intuición, dejamos de navegar las idas y vueltas de nuestras vidas a los manotazos, intentando aferrarnos a estímulos y aprobaciones que vienen de lugares muy ajenos a lo que realmente representa nuestro bienestar integral y nuestro mayor beneficio.

 

Lenguaje de la intuición

Si bien la intuición comienza a percibirse y sentirse más clara a partir de los procesos y prácticas de cada persona, los indicadores de la expresión intuitiva se expresan principalmente en el cuerpo, desde cada plano energético, dividido por el sistema energético principal: el sistema de los 7 chakras principales, la expresión energética femeninas presentes en el lado izquierdo del cuerpo, y la expresión energética masculina
del lado derecho.

La estructura de los centros energéticos (Chakras) son de forma convexa, siendo el extremo frontal el que canaliza la acción y la proyección y el extremo trasero la receptividad y retracción. Esto quiere decir por ejemplo, que si deseamos reconocer donde nacen las reacciones impulsivas, podemos comenzar por observar las sensaciones que aparecen en la parte frontal del cuerpo, y si deseamos reconocer donde se expresan las situaciones que nos estancan, limitan o en su oposición, nos elevan y nos permiten fluir, podemos observar las sensaciones que percibimos en la parte trasera del cuerpo.

 

Indicadores de la expresión intuitiva:

  • Plano Frontal: Acción (resonancia) / Proyección (disonancia)
  • Plano Trasero: Receptividad (resonancia) /Retracción (disonancia)
  • Plano transversal: Divide el cuerpo a la mitad
    • Parte superior: Conexión (resonancia) / Desconexión (disonancia)
    • Parte inferior: Presencia, anclaje o raíz (resonancia) / Represión (disonancia)
  • Plano Sagital: Divide el cuerpo entre lado izquierdo y lado derecho
    • Izquierda: Flujo de la energía femenina, merecimiento, apertura (resonancia) / Debilidad, represión (disonancia)
    • Derecha: Flujo de la energía masculina, poder, acción (resonancia) / Energía forzada, estancamiento (disonancia)

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